Fichaje en instaladoras de fotovoltaica: cubiertas de cliente, calor extremo y coordinación de actividades (2026)

El parte de instalación firmado por el cliente no es el registro de jornada: uno acredita qué se montó y el otro, la hora real de cada persona. Explicamos qué exige el art. 34.9 del ET en una instaladora de fotovoltaica, cómo registrar cuadrillas que cambian de cubierta cada dos días, qué papel juega el registro en la coordinación de actividades y ante un aviso de calor extremo. Con un caso real de una empresa de 16 personas en Alicante.

Son las seis y media de la mañana de un martes de julio en un polígono de Alicante. Dos furgonetas salen del almacén de una instaladora de fotovoltaica cargadas con estructura, módulos y arneses. La primera cuadrilla tiene una cubierta industrial en Elche; la segunda, un chalé en San Vicente por la mañana y una revisión en Villena por la tarde. A las ocho ya están montando. A las dos, el aviso naranja de la AEMET obliga al encargado a parar y reorganizar: se recoge, se baja de la cubierta y lo que quedaba se pasa al día siguiente a primera hora.

Cuando el jefe de obra vuelve al almacén, rellena lo de siempre: el parte de instalación, con la matrícula de la furgoneta, el material consumido, las fotos del montaje y la firma del cliente. Es un documento impecable, y en esa empresa se lleva desde hace años sin fallar uno solo. Su problema aparece dos meses después, cuando el departamento de prevención del cliente industrial pide acreditar quién estuvo en su cubierta cada día y en qué franja, y cuando la asesoría reclama el registro de jornada del trimestre. El parte de instalación no responde ni a una cosa ni a la otra.

En este artículo explicamos qué exige la ley sobre el fichaje en instaladoras de fotovoltaica, por qué el parte de instalación firmado por el cliente no cumple el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores por muy detallado que sea, qué papel juega el registro cuando hay coordinación de actividades empresariales o un aviso de calor extremo, y cómo FicharConMovil, de Softnet Sistemas SL en Alicante, resuelve el control horario de un equipo que cada semana trabaja en cubiertas distintas.

FicharConMovil en acción

Tres cuadrillas, cinco cubiertas y una jornada que cambió a las dos

Cada entrada y cada salida quedan registradas en segundos desde el móvil, con la ubicación de la instalación en la que se estaba trabajando.

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Qué dice la ley sobre el registro horario en una instaladora de fotovoltaica

Toda instaladora de fotovoltaica con personal asalariado está obligada a llevar un registro diario de la jornada de cada trabajador, con la hora concreta de inicio y de fin, trabaje ese día en el almacén, en una cubierta residencial o en una planta a ochenta kilómetros. Lo impone el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores, que se aplica con carácter general a las personas trabajadoras por cuenta ajena incluidas en su ámbito: quedan fuera la alta dirección y quienes no están sujetos al ET, y en determinadas relaciones especiales y sectores con jornadas especiales existen particularidades sobre cómo se articula el registro. No hay excepción por el tamaño de la empresa, ni porque el equipo cambie de emplazamiento cada dos días, ni porque el trabajo se facture por potencia instalada en lugar de por horas.

La obligación es diaria y nominal: no basta con la jornada anual del convenio, ni con el horario teórico de la cuadrilla, ni con la planificación semanal de rutas. Hay que registrar lo que ocurre de verdad cada día, persona a persona. El registro debe conservarse durante cuatro años y permanecer a disposición de las personas trabajadoras, de su representación legal y de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

Conviene situar bien la cronología, porque casi siempre se cuenta al revés: el artículo 34.9 del ET lo introdujo el Real Decreto-ley 8/2019, con efectos desde el 12 de mayo de 2019. Dos días después, la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 14 de mayo de 2019 (asunto C-55/18) reforzó esa línea al obligar a los Estados miembros a imponer a las empresas un sistema objetivo, fiable y accesible de medición de la jornada.

No llevarlo es una infracción grave en materia de relaciones laborales (artículos 7.5 y 40.1.b de la LISOS), con multas de 751 a 7.500 euros. Y conviene desmontar el mito de siempre: conforme al Criterio Técnico 101/2019 de la Inspección, la sanción se impone a la empresa y no se multiplica automáticamente por cada trabajador; el número de afectados influye en la graduación del importe, no en el número de multas. Lo desarrollamos en nuestra guía sobre las sanciones por no llevar el registro horario.

Por qué el parte de instalación no es el registro de jornada

El parte de instalación y el registro de jornada miden cosas distintas: el parte acredita qué se montó, con qué material y con la conformidad del cliente, y el registro acredita la hora de inicio y de fin de la jornada de cada persona. Tener partes perfectos no cubre la ausencia del registro. Es el malentendido más extendido del sector, y tiene una explicación económica muy concreta: una instaladora factura por kilovatio pico instalado, no por horas trabajadas, así que la hora nunca ha sido la unidad de medida del negocio.

La diferencia se ve enseguida. El parte dice que el 14 de julio se montaron 38 módulos en una cubierta de Elche y lleva la firma del cliente. No dice a qué hora llegó cada uno de los cuatro instaladores, quién se quedó a rematar el cableado, quién bajó antes porque le tocaba pasar por el almacén, ni cuántas horas estuvo cada persona expuesta al sol sobre la chapa. El artículo 34.9 del ET pide exactamente eso: hora concreta de inicio y fin de la jornada efectiva de cada persona, cada día.

Y hay más documentos que generan la misma confusión. El certificado de la instalación, el boletín eléctrico, la memoria técnica de diseño y las fotografías del montaje son documentos técnicos con su propia finalidad y su propio valor. Ninguno de ellos es un registro laboral, y ninguno de ellos sirve para responder a un requerimiento de la Inspección sobre la jornada de la plantilla. Es la misma lógica que explicamos para el control horario en empresas de construcción, donde el parte de obra tampoco sustituye al registro.

El registro como prueba: coordinación de actividades y calor extremo

En una instaladora de fotovoltaica el registro deja de ser solo una obligación laboral y se convierte en la mejor prueba objetiva de dos cosas que el sector tiene que acreditar constantemente: quién estuvo en el centro de trabajo de un tercero y cuándo, y qué se hizo con la jornada cuando el calor obligó a cambiarla. Es la utilidad que casi nadie ve al firmar el contrato y la que más se agradece seis meses después.

El primer frente es la coordinación de actividades empresariales. Cuando la cuadrilla trabaja en la cubierta de una nave ajena, concurre con otra empresa en un mismo centro de trabajo, y eso activa los deberes de cooperación e información del artículo 24 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, desarrollados por el Real Decreto 171/2004. Además, cuando la instalación tiene la consideración de obra de construcción, entran en juego las disposiciones mínimas de seguridad y salud del Real Decreto 1627/1997 y, en su caso, el régimen de subcontratación de la Ley 32/2006 y su reglamento, el Real Decreto 1109/2007. Ninguna de esas normas convierte la documentación de coordinación en un registro de jornada, ni al revés: son obligaciones distintas. Pero en la práctica, cuando el cliente o la coordinadora de seguridad y salud preguntan quién de tu empresa pisó su instalación el martes pasado y en qué franja horaria, el registro diario es el documento que lo responde sin discusión.

El segundo frente es el calor, y en fotovoltaica es estructural: se trabaja al aire libre, sobre superficies que reflejan y acumulan temperatura, y con más carga de montaje justo en los meses de más radiación. El Real Decreto-ley 4/2023, de 11 de mayo, modificó el Real Decreto 486/1997 sobre lugares de trabajo para reforzar la protección frente a fenómenos meteorológicos adversos en los trabajos al aire libre. En términos prácticos, cuando la AEMET o el organismo autonómico equivalente emite un aviso de nivel naranja o rojo, la empresa, con su servicio de prevención, debe adoptar las medidas adicionales adecuadas —incluida, en su caso, la adaptación de las condiciones de trabajo y de la jornada— y no realizará las tareas afectadas si no puede garantizarse la protección de las personas trabajadoras.

Aquí llega la parte que interesa: adaptar la jornada está muy bien, pero hay que poder demostrarlo. Si la cuadrilla bajó de la cubierta a las dos y retomó al día siguiente a las seis y media, eso es un cambio de jornada que debe quedar reflejado en algún sitio. Con un registro diario queda documentado solo; con un parte de instalación, no queda en ningún lado.

Por qué los sistemas tradicionales fallan en una instaladora

  • El centro de trabajo cambia cada dos días. Un reloj fichador en el almacén solo registra a quien pasa por allí, y las cuadrillas a veces van directas a la cubierta sin pisar el polígono.
  • Las manos están ocupadas y con guantes. A cuatro metros de altura, con arnés puesto y una estructura a medio atornillar, nadie va a abrir una aplicación con contraseña.
  • La hoja de firmas se rellena el viernes. Cuando alguien anota el viernes lo que hizo el lunes, la hora ya no existe: se estima. Y un registro estimado no es objetivo ni fiable.
  • El horario de verano se descuadra solo. Entrar a las seis y media en julio y a las ocho en enero es lo normal en el sector, y un sistema rígido de horarios teóricos no lo refleja.
  • Los desplazamientos se contabilizan a ojo. Entre el almacén y la instalación, y entre dos instalaciones del mismo día, hay tiempo que casi nunca se anota con precisión.
  • El mantenimiento posterior queda fuera del radar. Las visitas de operación y mantenimiento a plantas ya entregadas son jornadas cortas y dispersas que rara vez llegan a ningún registro.

Qué debe capturar un fichaje útil en fotovoltaica

  1. Hora exacta de inicio y fin de la jornada de cada persona, incluidas las de quien empieza directamente en la cubierta sin pasar por el almacén.
  2. Identificación de la instalación en la que se ha trabajado, para saber quién estuvo en cada emplazamiento y en qué franja cuando lo pregunten.
  3. Ubicación de la marca de fichaje, que confirma que la entrada se hizo en la obra y no desde el sofá, con el tratamiento de datos que exige la normativa.
  4. Registro del cambio de jornada por condiciones meteorológicas, con la hora real en que se paró y en que se retomó al día siguiente.
  5. Control del descanso entre jornadas: como regla general deben mediar doce horas entre el fin de una jornada y el inicio de la siguiente (artículo 34.3 del ET), algo fácil de incumplir cuando se madruga mucho tras una tarde larga.
  6. Exportación por periodos, por persona y por instalación, para responder a un requerimiento del cliente o de la Inspección en minutos y no en semanas.

Desplazamientos, horas extra y el instalador autónomo

El tiempo que la cuadrilla emplea en desplazarse desde el almacén hasta la instalación, y entre dos instalaciones de la misma jornada, es tiempo de trabajo: forma parte de la jornada porque se realiza por cuenta y bajo la organización de la empresa. Distinto es el trayecto entre el domicilio de cada persona y el centro de trabajo fijo, que con carácter general no computa como jornada. La matización importa porque en este sector conviven las dos situaciones: quien pasa cada mañana por el almacén tiene un centro de referencia, mientras que para quien va directo de casa a cubiertas distintas cada día la lógica se acerca a la del personal sin centro fijo que abordó el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el asunto C-266/14 (Tyco), donde el desplazamiento hasta el primer cliente se consideró tiempo de trabajo.

Con las horas extraordinarias pasa algo parecido. Las horas trabajadas por encima de la jornada ordinaria máxima son horas extraordinarias conforme al artículo 35.1 del ET, con un tope de 80 horas al año (artículo 35.2), sin contar las que se compensen con descanso dentro de los cuatro meses siguientes a su realización. En los contratos a tiempo parcial, con carácter general no pueden realizarse horas extraordinarias, salvo por causa de fuerza mayor. En una empresa que concentra buena parte de su carga entre mayo y septiembre, ese tope se alcanza mucho antes de lo que parece, y sin registro diario no hay forma de saber por dónde se va hasta que es tarde.

Queda la pregunta que siempre aparece: el instalador autónomo al que subcontratas un montaje puntual no ficha en tu sistema, porque no forma parte de tu plantilla. Ahora bien, conviene revisar que esa relación sea realmente mercantil: si esa persona trabaja en exclusiva para ti, con tu material, tu furgoneta y el horario que tú marcas, reúne en la práctica las notas de laboralidad del artículo 1.1 del ET y la relación puede acabar calificándose como laboral, con el registro de jornada entre las obligaciones asociadas.

Cómo FicharConMovil resuelve el control horario en fotovoltaica

FicharConMovil convierte el móvil que cada instalador ya lleva encima en el sistema de fichaje, de modo que la jornada se registra donde realmente empieza —en la cubierta del cliente— y no donde está el reloj de la empresa. No hay que instalar ningún terminal, ni en el almacén ni, mucho menos, en cada instalación.

Situación Con partes y hoja de firmas Con FicharConMovil
Cuadrilla que va directa a la obra No pasa por el almacén, así que no queda ninguna marca Ficha desde la propia cubierta con su hora real de inicio
Dos instalaciones el mismo día Un único parte por obra, sin horas por emplazamiento Cada tramo queda asociado a su instalación
Parada por aviso de calor Se cuenta de palabra y no queda constancia documental La hora de parada y la de reanudación quedan registradas
El cliente pide quién pisó su cubierta Se reconstruye a mano cruzando partes y albaranes Exportación por instalación y por fecha en minutos
Horas extra de temporada alta Se descubren al cerrar el año, cuando ya no hay margen Se ven acumulándose y se compensan a tiempo
Visitas de mantenimiento a plantas Jornadas cortas y dispersas que no llegan a ningún registro Quedan registradas igual que cualquier otra jornada

Para el instalador que está a cuatro metros con guantes y arnés, el fichaje puede hacerse por WhatsApp o Telegram con IA, sin abrir ninguna aplicación adicional. Sobre la ubicación conviene ser preciso: la marca de fichaje confirma dónde se ficha, y ese tratamiento debe ser necesario y proporcionado, con información previa al trabajador sobre el sistema, su finalidad y sus derechos, conforme al artículo 20.3 del ET y al artículo 90 de la LOPDGDD. Lo explicamos a fondo en nuestra guía sobre geofencing y fichaje con GPS conforme al RGPD. Y si tu empresa mantiene además las instalaciones que entrega, el complemento natural es el artículo sobre el fichaje de técnicos de mantenimiento y SAT multi-cliente.

Caso real en Alicante

Una instaladora de fotovoltaica de la provincia —tres cuadrillas de montaje, oficina técnica, comercial y almacén— implantó FicharConMovil al empezar la temporada. Doce meses después, estas son las cifras:

  • 16 personas dadas de alta entre instaladores, técnicos, comercial y administración, sin instalar ningún terminal.
  • De 7 horas mensuales a 35 minutos de trabajo administrativo para cerrar el control horario.
  • 64 € al mes de coste total, en el tramo de 6 a 50 empleados, sin cuota de alta ni permanencia.
  • 143 emplazamientos distintos a lo largo del año, cada uno con sus jornadas asociadas y localizables por fecha.
  • 4 requerimientos de coordinación de actividades de clientes industriales respondidos el mismo día, en lugar de las dos semanas que costaba antes reconstruirlos.
  • 9 jornadas reorganizadas por avisos de calor entre junio y agosto, con la hora exacta de parada y de reanudación documentada.
  • 68 horas extraordinarias detectadas durante la temporada alta y compensadas con descanso dentro de los cuatro meses siguientes.

Lo que más sorprendió al gerente no fue el ahorro administrativo, sino descubrir cuánto tiempo real se iba en desplazamientos entre instalaciones: casi una hora y media por cuadrilla en las jornadas de dos obras. Nunca lo habían medido porque el parte de instalación no lo pregunta. Si te interesa el detalle económico de implantar un sistema así, tenemos un análisis completo de cuánto cuesta un sistema de fichaje para una pyme.

¿Cuándo tiene sentido implantar FicharConMovil en una instaladora?

  • Tus cuadrillas cambian de emplazamiento cada pocos días y a veces van directas a la obra sin pasar por el almacén.
  • Estás usando el parte de instalación o la hoja de firmas como si fueran el registro de jornada.
  • Trabajas en cubiertas y centros de clientes industriales que te piden acreditar quién estuvo allí y cuándo.
  • En verano reorganizas jornadas por calor y no te queda constancia documental del cambio.
  • Tienes picos fuertes de temporada y descubres las horas extra acumuladas al cerrar el ejercicio.
  • Además de instalar, mantienes plantas ya entregadas con visitas cortas y dispersas que hoy no registra nadie.

Preguntas frecuentes sobre el fichaje en instaladoras de fotovoltaica

¿Es obligatorio el registro de jornada en una empresa instaladora de placas solares?

Sí. El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores obliga a registrar diariamente la jornada de cada persona trabajadora por cuenta ajena, sin mínimo de plantilla y sin excepción por trabajar fuera de un centro fijo. Da igual que la empresa facture por potencia instalada: la obligación se mide en jornadas, no en kilovatios.

¿Vale el parte de instalación firmado por el cliente como registro de jornada?

No. El parte acredita qué trabajo se ejecutó y con la conformidad de quién, pero no recoge la hora de inicio y fin de la jornada de cada persona, que es justo lo que exige el artículo 34.9 del ET. Son documentos compatibles y complementarios, pero no intercambiables.

¿Cuenta como jornada el trayecto desde el almacén hasta la cubierta del cliente?

Sí. El desplazamiento que se hace dentro de la jornada, por cuenta y bajo la organización de la empresa, entre el centro de trabajo y la instalación o entre dos instalaciones del mismo día, es tiempo de trabajo. El trayecto entre el domicilio particular y un centro de trabajo fijo, con carácter general, no computa; en el caso del personal sin centro fijo, la sentencia del TJUE en el asunto C-266/14 consideró tiempo de trabajo el desplazamiento hasta el primer cliente.

¿Qué pasa con la jornada cuando la AEMET emite un aviso naranja por calor?

El Real Decreto-ley 4/2023 modificó el Real Decreto 486/1997 para reforzar la protección en trabajos al aire libre frente a fenómenos meteorológicos adversos. Ante un aviso de nivel naranja o rojo, la empresa, con su servicio de prevención, debe adoptar las medidas adicionales adecuadas, incluida en su caso la adaptación de las condiciones de trabajo y de la jornada, y no realizará las tareas afectadas si no puede garantizarse la protección de las personas trabajadoras. El registro diario es lo que deja constancia de que ese cambio se hizo de verdad.

¿El registro de jornada sirve para la coordinación de actividades empresariales?

No la sustituye, porque son obligaciones distintas: la coordinación se rige por el artículo 24 de la Ley 31/1995 y el Real Decreto 171/2004, con sus propios documentos. Pero cuando el cliente o la coordinadora de seguridad y salud pregunta quién de tu empresa estuvo en su instalación y en qué franja, el registro diario es la prueba objetiva que lo responde.

¿Tiene que fichar el instalador autónomo que subcontrato para un montaje?

No, si es un autónomo real que presta el servicio con sus propios medios, organiza su trabajo y tiene otros clientes. Conviene revisar la relación de todos modos: si trabaja en exclusiva para ti, con tu material y el horario que tú marcas, reúne en la práctica las notas de laboralidad del artículo 1.1 del ET y puede acabar calificándose como relación laboral.

¿Cuánto cuesta implantar el fichaje en una instaladora de 16 personas?

En el tramo de 6 a 50 empleados son 4 € por usuario y mes, es decir, 64 € al mes para una empresa de 16 personas, sin cuota de alta y sin permanencia. No hay que comprar terminales ni instalar nada en el almacén, porque el fichaje se hace desde el móvil de cada persona.

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